En esta línea de investigación, se trabaja en un material que no sea demasiado difícil ni caro de fabricar y que pueda ser usado dentro del cuerpo humano e incluso crecer con este. (Foto: University of Minnesota)

Uno de los grandes retos de la bioingeniería de vasos sanguíneos es diseñar uno que crezca al mismo tiempo que su nuevo propietario.

En una investigación reciente liderada por ingenieros biomédicos de la Universidad de Minnesota (EE.UU.), unos vasos sanguíneos obtenidos mediante bioingeniería en el laboratorio e implantados en corderos jóvenes han sido capaces de crecer dentro del receptor, con el mismo ritmo con el que han crecido sus portadores. Si se confirma el mismo efecto en humanos, estos nuevos injertos de vasos evitarían la necesidad de repetidas operaciones en algunos niños con defectos cardiacos congénitos. En el futuro, esto podría llegar a significar una operación en vez de las cinco o más que algunos niños con defectos cardiacos deben sufrir antes de ser adultos y dejar de crecer.

En este estudio, Robert Tranquillo, profesor del Departamento de Ingeniería Biomédica en la Universidad de Minnesota, y sus colegas generaron tubos parecidos a vasos en el laboratorio a partir de células de piel de un donante postnatal y después retiraron las células para minimizar las posibilidades de rechazo. Esto significa también que los vasos sanguíneos pueden ser almacenados e implantados cuando se requiera, sin la necesidad de un crecimiento celular a medida del receptor. Tras ser implantado en el cordero, el tubo fue entonces repoblado por las propias células del receptor, permitiéndole crecer.

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Fuente:
NCYT Amazings

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